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Stabat mater… acompañemos a María en su soledad…

Las primeras palabras de dos himnos paralelos, uno de los cuales (Stabat Mater Dolorosa) está en uso litúrgico, mientras el otro (Stabat Mater Speciosa) no lo está. Ambos celebran las emociones de Nuestra Señora en la Cruz y en el Pesebre—Calvario y Belén—respectivamente y que pueden ser convenientemente diferenciados por la tercera palabra, (Dolorosa, Speciosa). La Speciosa contiene trece estrofas (dobles) de seis líneas; la Dolorosa, diez. En otros aspectos los dos himnos tienen un perfecto paralelismo de frases, como se puede ver por la primera estrofa:

 Stabat mater dolorosa

Stabat mater speciosa

Juxta crucem lacrimosa

Juxta Gaudiosa foenum

Dum filius pendebat

Dum jacebat filius

La cuestión sobre cuál es el original y cuál la imitación será discutido más abajo en la sección “La Speciosa”.

1. Stabat mater dolorosa

juxta Crucem lacrimosa,

dum pendebat Filius.

 

2. Cuyus animam gementem,

contristatam et dolentem,

pertransivit gladius.

 

3. O quam tristis et afflicta

fuit illa benedicta

Mater Unigeniti.

 

4. Quae moerebat et dolebat,

Pia Mater cum videbat

Nati poenas incliti.

 

5. Quis est homo qui non fleret,

Matrem Christi si videret

in tanto supplicio?

 

6. Quis non posset contristari,

Christi Matrem contemplari

dolentem cum Filio?

 

7. Pro peccatis suae gentis

vidit Jesum in tormentis

et flagellis subditum.

 

8. Vidit suum dulcem natum

moriendo desolatum,

dum emisit spiritum.

 

9. Eia Mater, fons amoris,

me sentire vim doloris

fac, ut tecum lugeam.

 

10. Fac ut ardeat cor meum

in amando Christum Deum,

ut sibi complaceam.

 

11. Sancta mater, istud agas,

crucifixi fige plagas

cordi meo valide.

 

12. Tui nati vulnerati,

tam dignati pro me pati,

poenas mecum divide.

 

13. Fac me tecum pie flere,

crucifixo condolere,

donec ego vixero.

 

14. Iuxta crucem tecum stare,

et me tibi sociare

in planctu desidero.

 

15. Virgo virginum praeclara,

mihi iam non sis amara:

fac me tecum plangere.

 

16. Fac ut portem Christi mortem,

passionis fac consortem,

et plagas recolere.

 

17. Fac me plagis vulnerari,

fac me cruce inebriari,

et cruore Filii.

 

18. Flammis ne urar succensus

per te Virgo, sim defensus

in die judicii

 

19. Christe, cum sit hinc exire,

da per matrem me venire

ad palmam victoriae.

 

20. Quando corpus morietur,

fac ut animae donetur

Paradisi gloria.

 

Amen.

1. Estaba la Madre dolorosa

junto a la Cruz, llorosa,

en que pendía su Hijo.

 

2. Su alma gimiente,

contristada y doliente

atravesó la espada.

 

3. ¡Oh cuán triste y afligida

estuvo aquella bendita

Madre del Unigénito!

 

4. Languidecía y se dolía

la piadosa Madre que veía

las penas de su excelso Hijo.

 

5. ¿Qué hombre no lloraría

si a la madre de Cristo viera

en tanto suplicio?

 

6. ¿Quién no se entristecería

a la Madre contemplando

con su doliente Hijo?

 

7. Por los pecados de su gente

vio a Jesús en los tormentos

y doblegado por los azotes.

 

8. Vio a su dulce Hijo

muriendo desolado

al entregar su espíritu.

 

9. Ea, Madre, fuente de amor,

hazme sentir tu dolor,

contigo quiero llorar.

 

10. Haz que mi corazón arda

en el amor de mi Dios

y en cumplir su voluntad.

 

11. Santa Madre, yo te ruego

que me traspases las llagas

del Crucificado en el corazón.

 

12. De tu Hijo malherido

que por mí tanto sufrió

reparte conmigo las penas.

 

13. Déjame llorar contigo

condolerme por tu Hijo

mientras yo esté vivo.

 

14. Junto a la Cruz contigo estar

y contigo asociarme

en el llanto es mi deseo.

 

15. Virgen de Vírgenes preclara

no te amargues ya conmigo,

déjame llorar contigo.

 

16. Haz que llore la muerte de Cristo,

hazme socio de su pasión,

haz que me quede con sus llagas.

 

17. Haz que me hieran sus llagas,

haz que con la Cruz me embriague,

y con la Sangre de tu Hijo.

 

18. Para que no me queme en las llamas,

defiéndeme tú, Virgen santa,

en el día del juicio.

 

19. Cuando, Cristo, haya de irme,

concédeme que tu Madre me guíe

a la palma de la victoria.

 

20. Y cuando mi cuerpo muera,

haz que a mi alma se conceda

del Paraíso la gloria.

 Amén.

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La Virgen Desata Nudos llega a Argentina de la mano de Bergoglio

La primera imagen de la Virgen Desata Nudos llegó a la Argentina en la década del 80 de la mano del entonces sacerdote jesuita Jorge Bergoglio, quien en uno de sus viajes de estudiante a Alemania recogió en la Iglesia de St. Peter am Perlach, Augsburgo, algunas estampas de Nuestra Señora de Knotenlöserin, que en español significa “que desata los nudos”.

La postal que distribuyó monseñor Bergoglio muestra a la Virgen María desatando una madeja de nudos que le acercan varios ángeles. Uno de ellos le alcanza una cinta con nudos grandes y chicos, separados y agrupados. Esto es el pecado original con todas sus consecuencias; nudos de vida personal, familiar, laboral, de la vida comunitaria. Todos estos nudos, que no son otra cosa que el pecado, nos debilitan a tal punto en nuestra fe que la Gracia de Dios no puede fluir libremente a través de la cinta de nuestra vida. Pero su perseverancia y su influencia maternal nos animan, nos empujan permanentemente hacia la obediencia, y con sus manos bondadosas va soltando uno a uno los nudos que nos separan del bien. Y es así como la cinta resbala de un ángel a otro, quien mostrándola desanudada, nos está diciendo que recemos confiadamente porque somos escuchados.

En septiembre de 1996, a escasos meses de su nombramiento como cura de la Iglesia de San José del Talar, el padre Rodolfo Arroyo recibió la visita de tres fieles devotos de la Virgen que habían trabajado cerca del entonces padre Bergoglio, que le comentaron que en la capilla del Rectorado de la Universidad del Salvador se veneraba un cuadro de María Desatanudos.
El párroco se sintió atraído por la imagen e inmediatamente pensó en la posibilidad de venerarla públicamente en su parroquia.

Una vez que Monseñor Quarrachino dio su aprobación, la comunidad de San José del Talar se organizó para que el 8 de diciembre de 1996 fuera entronizada la imagen. De inmediato apareció Ana Betta de Berti, la artista que pintó y donó el cuadro; el arquitecto; el iluminador, y los albañiles que ayudaron a refaccionar el lugar escogido para ubicar el retrato.

El 8 de diciembre de 1996, el mismo día en que se venera la imagen en Alemania, con la iglesia llena de fieles, el padre Arroyo bendijo y entronizó la réplica. Al mes, volvió a suceder el fenómeno del primer día: miles de fieles visitaron a la Virgen. A partir de esa fecha, cada 8 de mes es visitada por miles y miles de peregrinos que se acercan de distintos barrios, comunidades, pueblos y ciudades. Son innumerables los testimonios de Gracias recibidas a través de María, bajo esta advocación. Lee el resto de esta entrada

Oración de San Bernardo

Acordaos, oh piadosísima
Virgen María, que jamás se
ha oído decir que ninguno que
haya acudido a Vos, implorando
vuestra asistencia y reclamando
vuestro socorro, haya sido
abandonado de Vos. Animado
con esta confianza, a Vos también
acudo, oh Virgen, Madre de
las Vírgenes, y aunque gimiendo bajo el peso de mis
pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra presencia
soberana. No desechéis, oh purísima Madre
de Dios, mis humildes súplicas; antes bien, escuchadlas
favorablemente.

Así sea.

El Santo Escapulario del Carmen

El 16 de Julio de 1251 San Simón Stock, carmelita inglés y General de la Orden de los Carmelitas en Londres, fue favorecido con la celestial aparición de la Santísima Virgen. La Madre de Dios le prometió una singular benevolencia y protección a él y a su Orden y le dejó el Escapulario del Carmen con estas palabras: “Recibe, amadísimo hijo, el Escapulario de tu Orden, señal de mi confraternidad, privilegio para ti y para todos los carmelitas; todo el que muera con él se librará del fuego eterno. He aquí la señal de salvación, salvación en los peligros, alianza de paz y de pacto sempiterno”.

Condiciones y obligaciones

1. Recibirlo de mano de un sacerdote.

2. Ser inscrito en la Cofradía del Carmen. Se queda  inscrito por el mismo hecho de imponérselo el sacerdote autorizado. 

3 . Llevarlo puesto en vida y morir con él puesto. 

4. Guardar castidad conforme al estado de cada uno.

5.  El rezo del oficio divino, o el oficio parvo, o siete Padrenuestros, o al menos tres Avemarías.

El escapulario y la consagración a la Virgen

El escapulario es también un signo de consagración a María. La consagración implica pertenencia a nuestra Señora, estar al servicio de ella, como un hijo con su madre, y fidelidad a través de  la imitación, que nos lleva a través de María a una intimidad con Cristo y con su Padre. No puede haber verdadera devoción mariana sin imitación, y el escapulario es un continuo recuerdo de que debemos imitar la fe, la humildad, la pureza, la obediencia y el amor de María. Amar el escapulario es amar a María. Amar a María es seguirla en su fidelidad a la voluntad de Dios. La devoción al santo escapulario no puede tener un sentido puramente sentimental, sino de entrega, de imitación, de consagración a María y por María a Jesús.

LAS PROMESAS DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA A LOS QUE REZAN EL SANTO ROSARIO

1. Los que fielmente me sirven mediante el rezo del Santo Rosario, recibirán insignes gracias.
2. Yo prometo mi protección especial, y las más notables gracias a todos los que recitasen el Santo Rosario.
3. El Rosario será la defensa más poderosa contra las fuerzas del infierno. Se destruirá el vicio; se disminuirá el pecado y se vencerá a todas las herejías.
4. Por el rezo del Santo Rosario, florecerán las virtudes y también las buenas obras. Las almas obtendrán la misericordia de Dios en abundancia. Se apartarán los corazones del amor al mundo y sus vanidades y serán elevados a desear los bienes eternos. Ojalá que las almas hiciesen el propósito de santificarse por este medio.
5. El alma que se recomienda a Mí por el rezo del Santo Rosario, no perecerá jamás.
6. El que recitase el Rosario devotamente, aplicándose a meditar los Sagrados Misterios, no será vencido por la mala fortuna. En Su justo juicio, Dios no lo castigará. No sufrirá la muerte improvisa. Y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y será digno de alcanzar la vida eterna.
7. El que conserva una verdadera devoción al Rosario, no morirá sin los sacramentos de la Iglesia.
8. Los que fielmente rezan el Santo Rosario, tendrán en la vida y en la muerte, la Luz de Dios y la plenitud de Su gracia. En la hora de la muerte, participarán de los méritos de los Santos del Paraíso.
9. Yo libraré del Purgatorio a los que han acostumbrado el rezo del Santo Rosario.
10. Los devotos del Santo Rosario, merecerán un grado elevado de gloria en el Cielo.
11. Se obtendrá todo lo que se me pidiere mediante la recitación del Santo Rosario.
12. Todos los que propagan el Santo Rosario recibirán Mi auxilio en sus necesidades.
13. Para los devotos del Santo Rosario, he obtenido de mi Divino Hijo, la intercesión de toda la Corte Celestial durante la vida y en la hora de la muerte.
14. Todos los que rezan el Santo Rosario son hijos Míos, y hermanos de Mi único Hijo, Jesucristo.
15. La devoción al Santo Rosario es gran señal de predestinación.

BENDICIONES DEL ROSARIO

1. Los pecadores obtienen el perdón.
2. Las almas sedientas se sacian.
3. Los que están atados ven sus lazos desechos.
4. Los que lloran hallan alegría.
5. Los que son tentados hallan tranquilidad.
6. Los pobres son socorridos.
7. Los religiosos son reformados.
8. Los ignorantes son instruidos.
9. Los vivos triunfan sobre la vanidad.
10. Los muertos alcanzan la misericordia por vía de sufragios.

LOS BENEFICIOS DEL ROSARIO

1. Nos otorga gradualmente un conocimiento completo de Jesucristo.
2. Purifica nuestras almas, lavando nuestras culpas.
3. Nos da la victoria sobre nuestros enemigos.
4. Nos facilita practicar la virtud.
5. Nos enciende el amor a Nuestro Señor.
6. Nos enriquece con gracias y méritos.
7. Nos provee con lo necesario para pagar nuestras deudas a Dios y a nuestros familiares cercanos, y finalmente, se obtiene toda clase de gracia de nuestro Dios todopoderoso.

Las Tres Avemarías

La Virgen Inmaculada prometió a Santa Matilde y a otros santos, que quien rece diariamente la devoción de las Tres Avemarías, tendrá su auxilio durante la vida y su especial asistencia a la hora de la muerte.

1. María, Madre mía, por el poder que te concedió el Padre, líbrame de caer en pecado… “Dios te salve, María…”.

2. María, Madre mía, por la sabiduría que te concedió el Hijo, líbrame de caer en pecado… “Dios te salve, María…”.

3. María, Madre mía, por el amor que te concedió el Espíritu Santo, líbrame de caer en pecado… “Dios te salve, María…”.

MAGNÍFICAT

Proclama mi alma la grandeza del Señor

se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador

porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

Su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes;

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

como lo había prometido a nuestros padres,

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Magníficat ánima mea Dóminum: 
et exsultávit spíritus meus in Deo, salutári meo.

Quia respéxit humilitátem ancíllae suae: 
ecce enim ex hoc beátam me dicent omnes generatiónes.

Quia fecit mihi magna qui potens est: 
et sanctum nomen ejus.

Et misericórdia ejus a progénie in progénies 
timéntibus eum.

Fecit poténtiam in bráchio suo: 
dispérsit supérbos mente cordis sui.

Depósuit poténtes de sede, 
et exaltávit húmiles.

Esuriéntes implévit bonis: 
et dívites dimísit inánes.

Suscépit Israël, púerum suum, 
recordátus misericórdiae suae.

Sicut locútus est ad patres nostros, 
Abraham, et sémini ejus in saecula.

Glória Patri.