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VIERNES SANTO

“Jesús Nazareno, Rey de los judíos”. Jn. 19, 19

 Para hablar de la Pasión, mediante la cual fuimos rescatados todos, tomaré como tema las palabras del título que Pilatos hizo escribir sobre la Cruz: “Jesús Nazareno, Rey de los judíos”.

 Jesús quiere decir Salvador, así que ha muerto porque es salvador y para salvar hacía falta morir.

 Rey de los judíos, o sea que es Salvador y Rey al mismo tiempo. Judío significa “confesar”; por tanto es Rey pero de solo aquellos que le confiesen, y ha muerto para rescatar a los confesores; si, realmente ha muerto y con muerte de cruz.

 Ahí tenemos pues, las causas de la muerte de Jesucristo: la primera, que era Salvador, santo y Rey; la segunda, que deseaba rescatar a aquellos que le confiesen.

 Pero, ¿no podía Dios dar al mundo otro remedio sino la muerte de su Hijo? Ciertamente podía hacerlo; ¿es que su omnipotencia no podía perdonar a la naturaleza humana con un poder absoluto y por pura misericordia, sin hacer intervenir a la justicia y sin que interviniese criatura alguna?

 Sin duda que podía. Y nadie se atrevería a hablar ni censurarle. Nadie, porque es el Maestro y Dueño soberano y puede hacer todo lo que le place.

 Ciertamente pudo rescatarnos por otros medios, pero no quiso, porque lo que era suficiente para nuestra salvación no era suficiente para satisfacer su Amor.

 Y que consecuencia podríamos sacar sino que, ya que ha muerto por nuestro Amor, deberíamos morir también por ÉI, y si no podemos morir de amor, al menos que no vivamos sino sólo para ÉI.

San Francisco de Sales.

LA ORACIÓN PARA ESTAR EN PAZ

No mires con miedo los cambios y azares de esta vida.

Por el contrario, sal a su encuentro con la plena confianza de que, a medida que surgen, Dios a quien perteneces, te permitirá, en su amor, sacar provecho de ellos.

Dios te ha guiado hasta ahora en la vida. Aférrate a su mano y Él te llevará con seguridad a través de todas las dificultades.

Siempre que no puedas mantenerte en pie, te llevará amorosamente en sus brazos.

No te adelantes a lo que pueda suceder mañana. El mismo Eterno Señor que cuida de ti hoy se hará cargo de ti mañana, y todos los días de tu vida.

O bien te protegerá de sufrir o te dará la fuerza indefectible para soportar el sufrimiento.

Por lo tanto mantente en paz, y deja de lado todos los pensamientos inútiles, todos los temores vanos y todas las imaginaciones que te producen ansiedad.

 San Francisco de Sales