La tarde huele a sangre y a gemido,

arriba espera el monte abovedado,

más hondo que la huella del arado,

más seco que el ahogo de un latido.

 

Ya estaba terminado el recorrido,

pronto estaría todo consumado

pero advertiste el rostro de un pecado

venidero y final como un crujido.

 

La Nave quiebra un mástil, se te aparta,

¡Navega hacia alta mar! , le gritas mudo

y caíste la vez número cuarta.

 

Mañana sonarán repiqueteos

pero hoy, tu viernes desolado y rudo,

Aquí estamos, Señor, tus cireneos.

 

Antonio Caponnetto

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Acerca de VadeRetroSatana

Mi batalla contra Satanás... Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne...

Publicado el 28 marzo, 2013 en Sin categoría y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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