Archivos Mensuales: febrero 2013

Las Tres Avemarías

La Virgen Inmaculada prometió a Santa Matilde y a otros santos, que quien rece diariamente la devoción de las Tres Avemarías, tendrá su auxilio durante la vida y su especial asistencia a la hora de la muerte.

1. María, Madre mía, por el poder que te concedió el Padre, líbrame de caer en pecado… “Dios te salve, María…”.

2. María, Madre mía, por la sabiduría que te concedió el Hijo, líbrame de caer en pecado… “Dios te salve, María…”.

3. María, Madre mía, por el amor que te concedió el Espíritu Santo, líbrame de caer en pecado… “Dios te salve, María…”.

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MAGNÍFICAT

Proclama mi alma la grandeza del Señor

se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador

porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

Su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes;

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

como lo había prometido a nuestros padres,

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Magníficat ánima mea Dóminum: 
et exsultávit spíritus meus in Deo, salutári meo.

Quia respéxit humilitátem ancíllae suae: 
ecce enim ex hoc beátam me dicent omnes generatiónes.

Quia fecit mihi magna qui potens est: 
et sanctum nomen ejus.

Et misericórdia ejus a progénie in progénies 
timéntibus eum.

Fecit poténtiam in bráchio suo: 
dispérsit supérbos mente cordis sui.

Depósuit poténtes de sede, 
et exaltávit húmiles.

Esuriéntes implévit bonis: 
et dívites dimísit inánes.

Suscépit Israël, púerum suum, 
recordátus misericórdiae suae.

Sicut locútus est ad patres nostros, 
Abraham, et sémini ejus in saecula.

Glória Patri.

NOVENA EN HONOR A SAN FRANCISCO DE ASÍS.

Modo de rezarla:
1.-Hacemos la señal de la cruz. Oración Preparatoria.
2.-Rezamos el Acto de Contrición pidiendo perdón por
nuestras faltas y pecados y hacer el propósito de
Confesarnos.
3.-Rezamos el santo Rosario, las tres primeras Decenas
4.-reflexión propia del día .Decimos la intención por la
cual queremos rezar esta NOVENA y se puede añadir al
final “San Francisco ruega por nosotros”
5.-Completar las dos Decenas del Rosario que faltaban.
6.-Despedida con la Oración de San Francisco.

ORACIÓN PREPARATORIA.

Dios Padre de amor y misericordia, que otorgaste a
nuestro Padre San Francisco de Asís, la gracia de
asemejarse a Cristo, por la humildad y la pobreza, por el
amor y el servicio, concédenos caminar tras sus huellas
Para que podamos seguir a tu Hijo Jesús y entregarnos
a ti con Amor Jubilosos.

Amén.

DÍA PRIMERO

San Francisco de Asís, ayúdanos a ser Instrumento de Paz. Que busquemos la paz en nuestro interior, reorientando nuestra vida
Que nuestra entrega sea incondicional en el amor, nos solo hacia las personas ,sino hacia todo aquello que hagamos durante el día, en el trato diario, en diálogo, en el trabajo: Si en todo aquello con lo que nos relacionamos, ponemos amor, encontramos paz.
Ayúdanos a entender, Francisco, que el amor se realiza haciendo el bien a los demás, sin esperar que me lo pidan.

DÍA SEGUNDO


San Francisco ayúdanos a ser Instrumento de Paz ,donde haya odio, pongamos amor, donde haya ofensa pongamos perdón.
Que aprendamos a amor a nuestro Prójimo como a nosotros mismos ( si es necesario setenta veces siete ),que aprendamos a borrar de nuestras almas la palabra “rencor” que nos impide estar tranquilos. San Francisco, haznos humildes para aceptar aquellas cosas que no podemos cambiar. El amor no admite razón, se entrega sin esperar nada a cambio, por que “dando” se recibe y se encuentra lo que se necesita.

DÍA TERCERO

San Francisco, ayúdanos a ser Instrumento de Paz, donde haya discordia, que pongamos unión, que donde haya duda pongamos la fe.
Ayúdanos a desterrar de los corazones, la envidia y el orgullo, a cerrar los labios antes conversaciones ásperas, que se convierten en disputas y que llevan a la discordia: Haz que sepamos escuchar y dialogar. San Francisco, ayúdanos a defender la verdad, esa verdad que nos hará libres, que donde haya error pongamos verdad.

DÍA CUARTO


San Francisco, ayúdanos a ser Instrumento de Paz, que donde haya desesperación, pongamos esperanza, que donde haya tinieblas pongamos la luz. Ayúdanos a luchar contra el pesimismo, que con nuestro esfuerzo perseverante podamos, podamos alcanzar esos logros en la vida que renovarán nuestro amor propio. Confiemos que no hay vida infiel en la tierra, para el poder de Dios…San Francisco ayúdanos a ser Instrumento de Paz, que donde haya tristeza, pongamos alegría, aunque sea con una palabra amable, una sonrisa, un gesto que no cuesta nada, pero que construye mucho: Regalar alegría enriquece mucho a quien lo recibe y no empobrece a quien la da.

DÍA QUINTO

San Francisco, ayúdanos a ser Instrumento de Paz, que no busquemos tanto ser consolado, como en consolar. Si no sentimos y pensamos que el otro puede sufrir mas que yo, siempre creeremos que nuestro del otro es superior al del otro. Francisco de Asís, tú que llevaste las llagas sufrientes de Cristo, ayúdanos a entender que siempre hay otros que sufren más que yo. Que aprendamos a llevar el dolor, como lo llevó el Señor.

DIA SEXTO

San Francisco, ayúdanos a ser Instrumento de Paz, que no busquemos tanto ser comprendido, sino en comprender.
Que aprendamos a ponernos a disposición del otro, a tener compasión del que sufre, especialmente del más pobre y
desvalido. Ayúdanos a dar una palabra de esperanza al que se encuentra triste y abandonado, a estar cerca del que está alegre y esperanzado para que no se aleje de Dios. San Francisco, ayúdanos a ser Instrumento de Paz, para que no busquemos tanto ser amado, sino en amar; que podamos desterrar el egoísmo para que en nosotros actúe el amor. Que los bienes de la tierra no nos hagan perdernos de los bienes del Reino.

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Novena a San Martín de Porres

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

¡Oh Dios misericordioso, que nos disteis en el Bienaventurado Martín un modelo perfecto de humildad, de mortificación y de caridad; y sin mirar a su condición, sino a la fidelidad con que os servía, le engrandecisteis hasta glorificarle en vuestro Reino, entre los coros de los ángeles! Miradnos compasivo y hacednos sentir su intercesión poderosa. Y tú, beatísimo Martín, que viviste sólo para Dios y para tus semejantes; tú, que tan solícito fuiste siempre en socorrer a los necesitados, atiende piadoso a los que, admirando tus virtudes y reconociendo tu poder, alabamos el Señor, que tanto te ensalzó. Haznos sentir los efectos de tu gran caridad, rogando por nosotros al Señor, que tan fielmente premió tus méritos con la eterna gloria.

Amén.

Rezar a continuación la meditación y la oración del día que
corresponda:

DÍA PRIMERO
ORIENTACIÓN

Al instruirse el niño Martín en las primeras nociones propias de su edad, comenzaba también a conocer a Dios que ya desde entonces vino a ser la razón y divisa de su conducta. Púsose luego bajo la enseñanza de un maestro que era barbero-cirujano, que en aquel tiempo no sólo sabían el arte propio de la barbería, sino también el de curar las enfermedades más Corrientes… Preveía Martín el bien que podía prestar a sus prójimos, y así gustaba de tal oficio gozoso de poder ser un día útil a sus semejantes. Donde se ve, cómo la Divina Providencia iba orientando a su Siervo, preparándolo para los fines a que lo destinaba.

Pídase la gracia que se desea.

Un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria.

Oración final

¡Oh feliz Martín, que, contento en tu condición de hijo de una esclava, te
dejabas guiar por la mano de Dios ya en tu niñez; haz que nos resignemos en
todo a los designios de la Providencia! A imitación tuya aceptamos gustosos la
voluntad del Señor y sus designios sobre nosotros. Tú nos enseñas que si somos
buenos con Él, Él será generoso con nosotros; he aquí que queremos servirle
fielmente. Ayúdanos tú, Martín bondadoso, y ruega por nosotros a tu amado
Jesús, Dios verdadero, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los
siglos de los siglos.

Amén.

DÍA SEGUNDO
FE EN DIOS

Era tan firme la fe de fray Martín, que suspiraba pidiendo a Dios la gracia de morir por defenderla. Por su parte empleaba el tiempo que le quedaba libre, en enseñar la doctrina cristiana a los indios y negros en Lima; luego se iba a Limatambo, distante media legua de la ciudad, y a otras haciendas vecinas, donde enseñaba a los humildes trabajadores y esclavos, consolándolos en sus trabajos y enfermedades, e inspirándolos amor a la Cruz. Hubiera querido multiplicarse, para llevar a todas partes el conocimiento de Dios. El Señor le concedió la gracia especialísima, de actuar al parecer a la vez en dos lugares en cuya virtud, le vemos instruyendo y consolando a los sufridos negros en el África y otros lugares apartados.

Pídase la gracia que se desea.

Un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria.

Oración final

¡Oh glorioso fray Martín, que desde tus primeros años aprendiste a andar por
los caminos del Señor, firme siempre tu fe en Dios, celoso por su gloria y
salvación de las almas; haz que vivamos esa misma fe, como hijos de Dios que
somos! Ruega por nosotros, para que te imitemos en la fidelidad, y alcánzanos
las gracias particulares que sabes necesitamos, ya que tanto puedes ante
nuestro Rey Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.

DÍA TERCERO
MORTIFICACIÓN

Fray Martín, no obstante el conservarse en la gracia bautismal, se consideraba el peor de los nacidos, e indigno del hábito que llevaba; y a imitación de su Santo Patriarca, oraba casi toda la noche, disciplinándose hasta por tres veces de un modo cruel. No perdía ocasión de humillarse, gozando cuando se veía despreciado o insultado. Cuando le honraban personas distinguidas, corría a un lugar oculto, y se disciplinaba duramente; si no se le proporcionaba lugar a propósito, se abofeteaba diciendo: -Pobre infeliz ¿cuando mereciste?.., No seas soberbio; bien conoces que eres un ruin, que naciste para esclavo de estos señores, y que sólo por amor a Dios pueden sufrirte tantos religiosos santos.

Pídase la gracia que se desea.

Un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria.

Oración final

¡Oh Dios misericordioso, que nos diste al humilde fray Martín, como ejemplo de
penitencia y mortificación; sednos propicio y olvidad nuestras infidelidades! Y tú,
purísimo Martín, que no sólo sufrías resignado tus trabajos y enfermedades,
sino que mortificabas duramente tu inocente cuerpo; alcánzanos del Señor el espíritu de penitencia, con el cual, al menos, suframos con alegría las mortificaciones de nuestros semejantes y nuestros propios males, para que, purificados de nuestros pecados, seamos aceptables a Dios y acreedoras a tu poderosa protección.

Amén.

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NOVENA DE CONFIANZA A LA SANTÍSIMA VIRGEN

Madre mía Santísima, en tus manos pongo esta súplica.

Bendícela.

Después, preséntala a Jesús.

Haz valer tu amor de Madre y tu poder de Reina.

Cuento con tu ayuda.

Confío en tu poder.

Me entrego a tu voluntad.

Madre de Dios y Madre mía, ruega por mí.

 

(Petición)

Tres Avemarías

NOVENA DE CONFIANZA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Sagrado Corazón de Jesús que nos dijiste «pedid y recibiréis», «buscad y hallaréis», «llamad y se os abrirá», y nos aseguraste que cualquier cosa que pidamos al Padre en tu nombre nos la concederás; con María, tu Santísima Madre, acudo a Ti y a tu Padre pidiendo humildemente que mis oraciones sean oídas. (Petición.)

Señor, ven en mi ayuda.

Señor, apresúrate a socorrerme.

Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío. (Tres veces).